Laberinto
No habrá nunca una puerta. Estás adentro... Jorge Luis Borges El laberinto está concebido como una construcción física que comprende senderos enrevesados en los que solo suele haber una salida. El laberinto busca confundir a quien entra en él. Son conocidos los laberintos mitológicos, como el diseñado por Dédalo en Creta para el Minotauro. En la Francia barroca, el laberinto de jardines encubría a los amantes en sus encuentros para perderse y encontrarse en los juegos sensuales y profanos. En el medioevo, el laberinto facilitó el escape a través de sótanos catedralicios de quienes desafiaban el azote del poder. Modernamente, los laberintos son estrategias para las crueldades de las guerras que aún desangran a la humanidad. En Nueva York, en los años setenta, los laberintos eróticos del cruising permitieron ese sexo fugaz y anónimo sintomático de la vida y la soledad de las grandes urbes. El laberinto también alude a la co...



