Intervalo
«Es una desgracia que haya un intervalo tan pequeño entre el tiempo en que somos demasiado jóvenes y el tiempo en que somos demasiado viejos». Charles de Montesquieu En publicaciones pasadas, hemos tratado sobre lo cotidiano. Para enfatizar, especialmente, que en cierta medida lo rutinario, lo cotidiano y la repetición resultan agobiantes, perturbadores e incómodos. Sin embargo, en ese hecho hay intervalos que podrían ser momentos extraordinarios o transformados en algo original. Esos momentos que son emociones, sentimientos, placeres o fetiches tienen una gran relación con factores externos como una brisa suave que atraviesa tu cuerpo, el trinar de unos pájaros en el bosque o el contacto con agua, que puede ser percibido como un rito iniciático, de esos que ocurren una vez en la vida. La fotografía puede perpetuar ese intervalo que interrumpe ese tiempo reiterado para romper la cotidianidad. Hace visible ese momento, sacado de la secuencia repetida de lo ordinario, otorgánd...
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