Telúrico
La rutina aburre. Lo inesperado es lo que realmente emociona. Marilyn Monroe La rutina es aquello que permanece inalterable al paso de los años, una repetición tenaz que insiste hasta el hartazgo y cuaja en lo que llamamos hábito. Incansable, gira sobre sí misma. Es origen de tormento y extravío, un laberinto sin salida evidente en el que quedamos atrapados en una subjetividad cargada de hastío, donde las horas marchan al compás de un tiempo inexistente. Sin embargo, si se observa con detenimiento, esta monotonía va dejando sobre el entorno marcas —visibles e invisibles—: verdaderas huellas que nos permiten habitar el espacio con una precisión casi ciega. Hay sucesos extraordinarios —esos que llamamos naturales, como un sismo— capaces de arrancarnos violentamente de la rutina. Nos extravían en el espacio y trastocan nuestros hábitos, dejando tras de sí una extraña satisfacción: la victoria sobre lo cotidiano y el nacimiento de una brecha para la improvisación, la novedad y lo ines...



